Ellos debían enseñarme

15 09 2009

Cortesía de Decepción y Leopard, nos llegó en primer lugar el link a Memorias de un Ingeniero, un libro escrito por un Ingeniero Informático en el que describe todo lo sucedido durante su trayectoria académica y posterior encontronazo con el mundo laboral. Un libro cuyas primeras páginas ya impactan pero que desgraciadamente todavía no he tenido tiempo más que de ojear.

Y en segundo lugar y no por ello menos interesante tenemos el link a un post de Perspicalia.com titulado Ellos debían enseñarme. En el que bajo el seudónimo de Señor E el autor relata una serie de circunstancias vividas durante su carrera en las que sin duda encontraréis decenas de analogías con el día a día de nuestro CPS.

No soy amigo de largas parrafadas y soy más amigo de palabras sinceras que no son bonitas que de palabras bonitas que no son sinceras… Pero es que el post no tiene desperdicio alguno, aquí os dejo unos extractos del mismo por si os puede interesar leerlo completo:

Los que usan el despacho como escondrijo renuncian a la vida por un ideal falso. Lo saben, por eso son infelices, por eso sacan pinchos y espinas a los que estamos bajo su poder.

¡Lo atestiguo! Si es que hay miles de ejemplos… me viene a la mente uno con el que concerté una tutoría. La fecha era cercana al examen (una o dos semanas antes); tras resolverme unas cuantas dudas empezó a recular, se negaba a seguir respondiendo porque pensaba que “quizá te estoy explicando algo que puede caer en el examen”. Ya, señor mío, por eso me estoy estudiando TODA la asignatura, porque TODA ella puede caer en el examen. Usted es el profesor, ¿no quiere que los alumnos nos la sepamos lo mejor posible para poder aprobar? ¿O el objetivo es el contrario?

En cualquier caso nunca se me va a olvidar el funcionamiento inapropiado de aquella facultad, mal funcionamiento que se concretaba en: contenido de los exámenes (que excedían lo explicado en clase y/o el temario), su corrección (valoración global subjetiva y no numérica de cada apartado), tiempo de realización (insuficiente por norma), condiciones (prohibido preguntar sobre el enunciado, prohibido usar calculadora, prohibido usar el papel apaisado, ¡prohibido ir al W.C.!), tutorías (en las que se negaban a explicar dudas) y en el trato al estudiante (humillatorio, irrespetuoso, etc, etc, etc). Se lo cuentas a los Monty Python y te dicen que tanto surrealismo ya no tiene gracia.

Me quedé mirando hacia fuera, mirando sin ver, mientras comprendía que ya había salido de la jungla y que lo había hecho sin mancharme. Limpio, pero con estigmas que veo cada vez que ese del espejo se desnuda.

A aquellos a quienes ofende el contenido de este blog: Dejen de poner las malas formas como excusa, pueden comprobar que independientemente de las formas toda verdad ofende a quien no sabe aceptarla.

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